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¿Dónde estabas González Cuellar?

Si la caída de las hojas indica la llegada del otoño, las llamadas a recuperar la “dignidad de la abogacía” señalan que se acercan las elecciones en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM).

El esquema que siguen es siempre el mismo: eligen un nombre de su movimiento/candidatura, debe ser rimbombante y a la vez general para no definirse en exceso; juntan a abogados/as de diversos despachos con cierto prestigio en su ámbito de ejercicio profesional (siempre debe haber algunos con vinculación a algún medio de prensa, físico, digital, especializado o generalista) y a la abogacía de negocios y, sobre todo, arbitraje; lanzan un mini manifiesto con ideas generales, más bien populistas, proponiendo soluciones simples y vacías del tipo “…que se escuche a la abogacía…”, “…que la abogacía recupere el lugar que le corresponde…”, etc, y realizan un acto de presentación en algún lugar prestigioso generalmente facilitado por las influencias de quienes participan. Después pierden las elecciones y no vuelve a saberse de ellos/as y su inmensa preocupación por la dignidad de la abogacía desaparece.

Nicolás González Cuéllar es el ejemplo de ello. Fue candidato a Decano del ICAM en las elecciones de diciembre de 2017, entonces se presentó con el nombre “Movimiento24DOS”, en referencia al artículo 24.2 de la Constitución y el derecho de defensa. Denunciaba el retroceso en el prestigio de la abogacía y de la posición institucional del Colegio, que no se escuchaba la voz de la abogacía y el ICAM no debía ser gestionado como un club privado. Perdió y, colegialmente, no volvió a saberse nada de él. En el tablón de asociaciones y colectivos jurídicos del ICAM la noticia más reciente de este “movimiento” es de agosto de 2018 y no es ninguna propuesta sobre la abogacía o el ICAM, sino el anuncio de una querella contra un juez belga por la admisión de una demanda contra el Magistrado del Tribunal Supremo Manuel Llarena.

Cinco años después hace de nuevo acto de presencia bajo el nombre de “Ahora abogacía”, un nuevo nombre para el mismo proyecto. Quienes intervinieron en el acto que se realizó el 30 de marzo de 2022, en la Cámara de Comercio de Madrid, proclamaron la necesidad de “…valorar nuestra profesión desde dentro para ponerla en valor hacia afuera”, “…renovar el respeto y el compromiso en nuestra profesión…”, “…dignificar la profesión de la abogacía”, “…dar mayor voz a los abogados en la formulación de propuestas y soluciones a los nuevos desafíos de la profesión…” y se preguntaban “…donde ha estado el colegio cuando le necesitábamos” pregunta que les podía haber respondido el diputado de la Junta de Gobierno del ICAM Juan Gonzalo Ospina, presente en el acto como asistente de honor.

Desde diciembre de 2017 se han celebrado diez Juntas generales del ICAM (ordinarias y extraordinarias) en las que se han aprobado presupuestos millonarios, se han presentado, debatido y aprobado propuestas relativas al turno de oficio, transparencia en el ICAM, reforma estatutaria, requerimientos a la Junta de Gobierno para dirigirse a instancias políticas y judiciales en relación con la práctica diaria de la abogacía, se ha reclamado la información sobre el conflicto ICAM – IBM (más de 8 millones de euros gastados hasta ahora en un proyecto tecnológico fracasado), se ha denunciado la utilización de alguna Sección en beneficio propio de su presidente, se han desvelado y publicado los escándalos de Alfonso Merlos, Confilegal, la dimisión de la Tesorera del ICAM, se ha trabajado en un plan de igualdad del ICAM y en un proyecto de reforma de Estatutos ICAM, pendiente de debate y aprobación en Junta General extraordinaria, se ha debatido y aprobado el cambio de nombre del ICAM que ahora es Colegio de la Abogacía de Madrid…

¿Dónde estabas entonces Nicolás González Cuéllar?,

porque ALA si estuvo allí y no te vio.

 

Publicado en Asuntos colegiales