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Carta abierta a Albert Rivera, candidato a la presidencia de gobierno

Realmente no se cómo empezar esta carta, Sr. Rivera, pues si me dirijo a Ud. como “Estimado” mentiría por los motivos que más adelante le explicaré y, si la empiezo con “Muy Sr. mío”, tendría-quizás- más cabida puesto que si Ud. viniese a gobernar este Pais nuestro tan denostado en derechos , sí pasaríamos las mujeres del mismo a ser “muy Sras suyas…” y creo conoce Ud. bien el motivo de ello. Soy abogada y pertenezco a una Asociación que, entre sus fines se encuentra la defensa de los más desprotegidos y dónde existe un Área de la Mujer, precisamente para defender los derechos de las mujeres que sufren malos tratos. Fuimos pioneras en asumir la defensa de las que nos lo solicitaban para acompañarlas a las denuncias que interponían en comisaría y su seguimiento en juicio. Es la Asociación Libre de abogadas y abogados (ALA).
Pues bien, ahora sí: ahora le diré el motivo o los motivos por los que no puedo comenzar esta carta con el término “Estimado Sr.”
15-12-14 Albert
Desde hace apenas dos días, todas las mujeres con las que tengo contacto como yo misma, estamos algo asombradas y perplejas por el anuncio que Ud. ha hecho en todos los medios de elaborar una Ley contra la violencia machista, dónde se incluyan a los hombres que mueren a manos de sus esposas, compañeras o novias. Somos todas las mujeres, que hemos oído sus palabras y las de las representantes de su Partido, quienes nos hemos dejado la piel luchando por conseguir una Ley que amparara a todas aquéllas que sufren maltrato por parte de sus parejas. Y, a pesar de seguir adelante con la defensa de las mujeres víctimas de maltrato y haber conseguido, al menos, una Ley que nos proteja, venimos a escuchar de un posible Presidente de Gobierno que la Ley de violencia sobre la Mujer, va a “modificarse”… ¿modificarse volviendo al siglo XX? Entonces sí había impunidad para el hombre que cometía estos hechos, incluso se le  absolvía si se podía incluir en la defensa una atenuante de “celos”, “adulterio”, etc…; es más: en esa época los hombres que ingresaban en prisión por estos hechos, tenían muy buen comportamiento en la cárcel, con lo que se ganaban la simpatía de muchos funcionarios y conseguían reducir su estancia en prisión por “buena conducta” (su “enemiga” ya no existía y ellos eran felices…):incluso en el epitafio de muchas sepulturas se podía leer aquello de “la maté porque era mía.”
Conoce UD. cuántas Ordenes de Protección se han concedido en este año? Conoce UD. la labor de los/as abogados/as que cada día se esfuerzan en solicitar y conseguir una Orden de Protección? Sabe Ud. o conoce que, en un gran número de casos no se concede y tienen que volver a vivir con su pareja? Sabe Ud. el terror al que están sometidas día a día, minuto a minuto, segundo a segundo  muchas de las mujeres que sufren maltrato? Sabe Ud. la valentía de las mujeres que han decidido, tras largos años de maltrato, denunciar?
Qué pretende con la nueva reforma, Sr. Rivera? Regresar al pasado?
¿No le basta con cincuenta mujeres muertas por asesinato a manos de sus parejas? Me asombra su desconocimiento y repito, me asombra su desconocimiento de la muerte por asesinato de esas cincuenta mujeres en este año 2015 en el que vivimos.  ¿Cuántos casos de hombres asesinados por sus mujeres conoce? O he de decir –como se ha oído también en los medios, dicho por alguien de su partido, “SÓLO 50 mujeres asesinadas”
Conoce Ud. la existencia del maltrato psicológico, del maltrato económico? Cuántas mujeres existen que, a diario tienen que “mendigar” a sus parejas un permiso y/o algo de dinero para comprarse cualquier cosa, ir a la farmacia o al médico, a  la compra o para ir con sus amigas? Cuántos hombres conoce Ud. que tienen que pedir dinero a sus parejas para salir con sus amigos?
Hay incluso países  dónde el ir al ginecólogo les está del todo prohibido a las mujeres y el camino que debemos seguir no es ése.
Por ello, Sr. Rivera, terminaré esta carta como he empezado: ni “estimado” ni “muy sr. mío”: simplemente le diré adiós con el mayor de los respetos y espero que cambie su discurso por el bien de todas las mujeres. La igualdad tan deseada por nosotras no ha llegado aún y, menos con personas que piensan como Ud.

Beatriz Monasterio Chicharro
Abogada
(ALA)

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