Un debate electoral vergonzoso que no aclaró nada

Elecciones ICAM 2017

 

      debate icam      Ayer, 22 de noviembre, se celebró en el ICAM el debate entre los candidatos a Decano en el que participó Luz Elena Jara Vera de la Asociación Libre de Abogadas y Abogados (ALA). El debate era una demanda que ALA venía realizando elección tras elección y que, por fin, se iba a celebrar en esta ocasión.

            Los comentarios a la salida del debate, tanto de las compañeras y compañeros como de la prensa, han sido unánimes: el debate no sirvió para nada excepto para que, durante tres horas, unos “gallos de corral” exhibieran su escaso interés por escuchar al contrario/a y su excesiva tendencia a mostrarse ocurrentes ante sus incondicionales.

            Todo ello se vio facilitado por una moderadora que, desde el primer minuto, fue presionada por el candidato Manuel Valero quien, excedido el tiempo pactado para su intervención inicial, se empeñó en seguir hablando incumpliendo las normas del debate que previamente había asumido y se enfrentó a la moderadora con una vehemencia que bien podía haber utilizado para defender su cargo de Tesorero cuando Sonia Gumpert le retiró sus funciones. A partir de entonces se dedicó a ser el histrión del debate, como el mejor populista que se precie.

            Pronto se unió a él Nicolás González-Cuéllar quien, dejando su educación en la puerta o porque quizá carezca de ella, dio todo un recital de interrupciones, malos modos y simplicidad propositiva, pues al parecer se trataba de que, dado que él no proponía, no podía dejar que otros lo hicieran. ¿De verdad este personaje pretende  ser Decano?.

            ¿Y qué decir de Javier Íscar?. Su actuación fue la del comercial que intenta vender su producto a toda costa, para ver si consigue la comisión. De entre las “perlas” que dejó, nos quedamos con aquella que dice: el ICAM es transparente porque en sus presupuestos constan los ingresos y los gastos.

            José Mª Alonso intentó asumir la imagen y postura de Decano, aunque no lo es, y capeó como pudo las reiteradas preguntas sobre el coste de su campaña hasta que descubrimos que no hay tanto gasto como se dice, porque, por ejemplo, para la presentación de su candidatura, el Teatro Barceló le fue cedido gratis (según él). En fin, para que hablar de “las donaciones que nos puedan ayudar a cubrir los gastos hasta final de campaña” o del director de campaña y una empresa para la gestión del día a día.

            Por cierto, en el debate había dos mujeres, dos candidatas, Luz Elena Jara de ALA y Begoña Trigo. Podemos asegurar que su presencia en los extremos del escenario fue producto del sorteo celebrado y no de oscuras maniobras. Sólo querían proponer, pero desde allí ambas vieron frustrados sus respetuosos y reiterados intentos de petición de palabra, labor verdaderamente difícil si había que contar con una moderadora que estaba como si pasara por allí y daba la palabra a los más vehementes en su exigencia sin equiparar intervenciones y tiempos, y así pudimos ver como en varios de los bloques de debate algún candidato tomaba la palabra tres o cuatro veces (más las que lo hacía interrumpiendo a los demás) mientras nuestra candidata no resultaba agraciada con el turno.

            De este modo, resultó que quien fue a realizar críticas, defender propuestas e intentar debatir educada y ordenadamente para que colegiadas y colegiados pudieran contrastar y valorar las candidaturas electorales, no pudo hacerlo. Andaba suelta una manada de “machos alfa”, ellos fueron a otra cosa. ¿Acaso les importa lo que puedan pensar los demás, por qué van a permitir que sus compañeros/as puedan comparar y decidir sobre propuestas diversas?.

            Y llegó el final, el turno de preguntas, en el que al menos los asistentes iban a poder despejar dudas, aclarar ideas, cuestionar a los candidatos. Pero, no. La moderadora eligió tres preguntas. Sí, 3, de periodistas, despreciando las de los/as numerosos/as abogados/as interesados/as en presenciar el debate en directo y poder así participar interrogando a las candidatas/os.

            Los colegiados/as presentes también se retiraron, convencidos la mayoría de que, si lo que hay es malo lo que se postula es igual, a excepción de ALA. Ya lo dijo González-Cuéllar anoche en un momento de lucidez, la única que ha hecho algo por la transparencia en el ICAM ha sido la Asociación Libre de Abogadas y Abogados…después siguió a lo suyo.

 

Madrid, 23 de noviembre de 2017.

 

Comisión electoral de la Asociación Libre de Abogadas y Abogados. ALA.