Cambio de nombre de la Asociación: por qué sí y por qué ahora

Como sabéis, el lunes día 30 de noviembre está convocada una asamblea extraordinaria de ALA con un solo punto en el orden del día: Cambio de nombre de la Asociación, pasando a llamarse ASOCIACIÓN LIBRE DE ABOGADAS Y ABOGADOS, con mantenimiento del acrónimo ALA.

La iniciativa de este cambio ha partido del Área de la Mujer, pero cuenta con el apoyo de la Junta Directiva.

Creemos que es importante que el nombre de la Asociación refleje la realidad de la misma, y es lo cierto que en ALA el protagonismo de las mujeres es más que evidente desde su creación, tanto por el número de asociadas como por su participación activa.

La pretensión del cambio de nombre responde a un proyecto más ambicioso como lo es la utilización de un lenguaje no sexista. Este es un asunto primordial para cualquier sociedad moderna que promueva la igualdad entre mujeres y hombres. El lenguaje no sexista no busca tan sólo tratar de forma igualitaria a mujeres y hombres a nivel lingüístico, sino ganar precisión y exactitud, evitando ambigüedades, sin invisibilizar a ninguno de los sexos. Efectivamente, el lenguaje refleja la realidad, por lo que la reforma lingüística es imprescindible para la reforma social de género, reflejando en la lengua los cambios que se van produciendo en las sociedades; pero además, el lenguaje contribuye a construir nuestra visión de la realidad, por lo que la reforma lingüística es una manera importante, aunque desde luego no la única, de caminar hacia una reforma social que nos lleve a una sociedad en igualdad.

Dado que el debate sobre la utilización del lenguaje no sexista ha venido siendo atacado desde argumentaciones diversas, intentaremos rebatir las mismas de forma concisa, y ello sin perjuicio del debate que surja en la asamblea convocada al efecto:

Utilización del masculino genérico

Habrá quien piense que no es necesario el cambio que se interesa porque el nombre actual de la asociación ya lleva implícita la composición de la misma por personas de ambos sexos en aplicación del masculino genérico. Partimos de un lenguaje regulado por los valores sociales y culturales dominantes, es decir, patriarcales y androcéntricos, que han normalizado el género masculino, proclamándolo el no marcado, el válido para nombrarlos sólo a ellos pero también a toda la humanidad. Pues bien, no cabe la menor duda de que la representación mental que crea el masculino es eminentemente masculina, invisibilizando a parte de los sujetos a quien dice representar, lo que hace que las mujeres quedemos excluidas de dicha representación, y que tengamos que aprender a deducir cuándo estamos o no incluidas en ese masculino a veces genérico y a veces no.

Es posible evitar la utilización del masculino genérico recurriendo a estrategias como la neutralización, utilizando términos genéricos y neutros que no marquen el sexo (abogacía) o la especificación, nombrando el sexo concreto de la persona a la que se haga referencia y mencionando los dos géneros en caso de referirse a personas de ambos sexos (abogadas y abogados).

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El término abogado puede ser utilizado como género común

Hay para quienes el término abogado es válido tanto para referirse a un hombre como a una mujer que ejerza esta profesión, por lo que ni siquiera se estaría aplicando el masculino genérico cuando hablamos de los abogados, sino que expresamente estaríamos mencionando a ambos géneros con el mismo término, como si el mismo fuera epiceno, es decir, que con un solo género gramatical designa indistintamente a uno u otro sexo. Es evidente que no es así, por cuanto el término abogada existe para distinguirse precisamente de abogado, y ello incluso a pesar de que haya compañeras que se autodenominan abogado en ejercicio de su libertad de expresión que nos parece respetable aunque no se comparta por anacrónica y ficticia. Esta argumentación no es más que un deseo de aferrarse a un pasado ya superado, en el que la palabra abogada no existía porque no respondía a ninguna realidad social, simplemente no había mujeres que ejercieran esta profesión.

Economía del lenguaje

Se podrá atacar la reforma propuesta bajo el argumento de que el nombre de la asociación resultará más largo que el anterior, y evidentemente es así; pero habrá que valorar si este pequeño inconveniente no se ve compensado con sus muchas ventajas.

Con carácter general, la utilización del lenguaje mediante el desdoblamiento de géneros, aporta una visión más precisa de las ideas evitando ambigüedades; que en ocasiones ello suponga agregar una palabra más a la frase no parece que sea suficiente argumentación en contra, por cuanto la economía del lenguaje no debe primar sobre la precisión ni sobre la visibilización de la mujer. Aquellas personas que tan preocupadas están en la referida economía lingüística a la hora de evitar el desdoblamiento de género no suelen mostrar la misma inquietud ante otras formas del lenguaje que igualmente requieren cierta extensión.

El recurso fácil a la ridiculización por la feminización de las palabras o su desdoblamiento, suele buscar la complicidad de quienes esconden concepciones misóginas que consideran al lenguaje no sexista como una amenaza al orden establecido que tanto les ha beneficiado durante siglos.

Otra fórmulas no sexistas para denominar a la Asociación

La otra opción estudiada para el cambio de denominación fue la de Asociación Libre de la Abogacía, que cumple con la ventaja de economía del lenguaje ya referida. Finalmente la propuesta que se mantiene es la del desdoblamiento de géneros y no la del uso del término universal, que también hubiera sido válido a estos fines. La justificación es que el término abogacía nos parecía más institucional que personal y no refleja de la misma forma el carácter de asociación de abogadas y abogados de a pie que caracteriza nuestra organización.

En cuanto a la posibilidad de que la nueva denominación, aun conteniendo el desdoblamiento de género, colocase en primera posición el término abogados, limitándose a añadir al nombre actual “y abogadas” se descartó, optándose por utilizar ambos términos por orden alfabético.

Imposición de lo políticamente correcto

Reducir el lenguaje no sexista al mero ámbito de lo políticamente correcto es un intento demagógico de desacreditar y parodiar las políticas lingüísticas a favor de un idioma más igualitario; en definitiva, una manera de trivializar el debate sobre las prácticas de lenguaje no sexista y una manera de poder acusarlo de ser contrario a la libertad de expresión, que no responde a la realidad.

El cambio de nombre de la Asociación no es un problema urgente ni imprescindible

Se podrá decir igualmente que el cambio de nombre que se propone no es una preocupación acuciante que justifique por sí solo la convocatoria de una asamblea extraordinaria, y que debemos focalizar nuestros esfuerzos en objetivos más trascendentes tanto a nivel general de la Asociación como dentro del Área de la Mujer. Pues bien, el cambio de nombre de ALA no resta ningún esfuerzo a los demás objetivos de la misma, ni desde luego es obstáculo para la continuación y desarrollo de las demás actividades de la Asociación, en las que el Área de la Mujer y todas las socias en particular estamos implicadas de forma activa. Siguiendo este criterio, la actividad de ALA se verá totalmente paralizada, porque siempre podrá encontrarse un objetivo más importante que aquel en concreto que estemos desarrollando.

Por todo ello, desde el Área de la Mujer os pedimos vuestra asistencia a la asamblea extraordinaria del día 30 de noviembre a las 13:30 horas en el Centro de Estudios del ICAM (Serrano 11), y el voto positivo a la propuesta. Creemos sinceramente que con ello daremos un paso más a la normalización igualitaria de la lengua y a la visibilización de la verdadera composición de nuestra Asociación.